“Ser tía ha sido un regalo divino”

Ser tía es una de las mejores cosas que me ha pasado definitivamente. Cuando tus hermanos deciden convertirse en padres, nosotros los tíos, no tenemos ni la menor idea de que esa decisión será el mejor regalo que ellos van a darnos en toda la vida.

Es un amor indescriptible, desde el primer momento. Es cierto que tiene algo de irresponsable porque no dependen de ti, pero es como si un pedazo de ti estuviera en ellos y por eso es y será incondicional siempre.

Nunca es suficiente el tiempo con ellos, ni el espacio en el celular, cada vez que hacen algo nuevo es motivo de orgullo, lágrima, foto o video, cuando le probamos los diferentes regalos para bebés antes de ponerlos en venta etc. Además del gran entrenamiento que son para cuando nosostros seamos en padres, en ese momento te das cuenta de la valentía de tus hermanos y de tus papás al someterse a un trabajo que no tiene manual de instrucciones y por el contrario es una responsabilidad para toda la vida. No es una tarea fácil a nadie le enseñan la forma “correcta” de hacerlo, simplemente porque no hay una receta específica y resulta siendo una mezcla de amor, instinto, consejos, experiencias, ensayos y errores.

 

Algo que últimamente ha pasado es que las listas de spotify de mi celular han cambiado sustancialmente. Igual algunas decoraciones para cuartos de bebés las he tenido que poner, como las fotos, los juguetes, vasos, baberos, cucharas e incluso el mercado que se compra semanal. Y casi a diario estoy por lo menos media hora en facetime haciendo bizco, cantando la vaca lola o ballena. Haciendo como el gato, el perro, el caballo y el conejo, solo para ver la risa que le provoca cuando me ve haciéndolo.

 

 

La primera noche que se quedó en mi casa, teníamos un poco de miedo. Ella tenía 8 meses y anoté todas las instrucciones de los teteros, las horas y de las comidas en un cuaderno como mi hermana me dictó. Nos costó bastante trabajo dormirla, pero a punta de cantos y paseos lo logramos. Ella durmió casi toda la noche, yo no casi. La verdad estuve pendiente de todos los ruidos que hacía para levantarme por el tetero. Al final sobrevivimos y fue una experiencia más para anotar en nuestra historia.

Apenas empieza a decir sus primeras palabras, pero sabe muy bien quién es su tía y que siempre soy yo quién está lista para hacer relajo, bailar y cantar. Que soy yo la que ando probándole los regalos para bebés todo el día. No me imagino qué sentiré cuando me llame por mi nombre o el apodo que quiera inventarse.

 

Aunque es una experiencia que apenas comienza, ya tengo muy claro que siempre seré la tía más alcahueta y consentidora que mi sobrina necesite. Y tengo clarísimo que siempre estaré ahí para lo que necesite. Porque además de ser su tía, mi hermana me nombró su madrina.  

Siempre estaré agradecida con mi hermana, mi cuñado y por supuesto con mi sobrina por darme la oportunidad de ser tía primero y enseñarme todo lo que he aprendido durante estos 15 meses.

 

Paula Osorio

Comunicadora Social, tía y con 10 años de experiencia en actividades de arte y estimulación infantil.
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